LA HISTORIA DE MIGUEL

CAPÍTULO 1

- ¡Joder qué oscuro esta esto! ¿Qué ha pasado? ¡Madre mía cómo me duele la cabeza...! ¿Y qué es esto que tengo? ¿Sangre?? ¡Ay Dios, ay Dios...! Venga, cálmate Miguel, haz memoria...

-Fue ella, estoy seguro... esa copa llevaba algo. No sé dónde estoy pero tengo que salir de aquí.

Miguel miró en su pantalón, y como si de un tesoro se tratara, sacó un mechero del bolsillo derecho.

-Vamos a ver dónde puñetas estoy...

La llama del encendedor alumbró la estancia. El olor se correspondía exactamente con lo que había imaginado. Era una habitación antigua, parecía abandonada. Manchas de humedad enormes cubrían las paredes y madera podrida hacían de marco a la única ventana que encontró, a medio tapiar.

Cómo pudo, Miguel quitó las maderas y pudo ver el exterior. No había nada. Tan sólo campo y bosque que se extendía hasta donde alcanzaba su vista, que no era mucho debido a la poca luz que a esa noche brindaba la luna.

 

-  ¿Eso es una moto? ¡Sí, creo que sí!

Miguel rompió los húmedos y prácticamente ya destrozados tablones de la ventana y salió. Aquella era su única salida... Menos mal que aquellos años ayudando a restaurar motos, le habían proporcionado los conocimientos suficientes como para no necesitar las llaves de aquella moto y poder escapar de allí.

 

-  Vamos a ver qué puedes hacer...- dijo mientras tiraba de los cables del encendido.

La moto arrancó en cuanto Miguel juntó los filamentos... y un rugido bicilíndrico retumbó hasta lo más profundo de aquel sitio en el que sin saber por qué, había despertado encerrado, herido y totalmente perdido.

 

-  Tú y yo vamos a encontrar quien me ha hecho esto... – susurró Miguel a su nueva compañera de viaje.

 

-  Salgamos de aquí, veamos dónde nos lleva el camino...