LA HISTORIA DE MIGUEL

CAPÍTULO 4

No me lo puedo creer. No ha podido ser tan fácil... - murmuró para sí mismo cuando distinguió a Ariadne.

 

-  Ahora mismo vas a explicarme qué demonios pasó anoche ...- Dijo Miguel mirándola fijamente.

 

-  ¿Le has hecho el puente a mi moto? ¿Pero a ti que te pasa? ¿Es que no sabes meter la llave? - dijo ella muy enfadada.

 

-  ¿Qué llaves? ¿De qué hablas? - Contestó Miguel

 

-  ¡Mírate en el bolsillo de la chaqueta, anda! - se enfureció ella

Miguel rebuscó y efectivamente, allí estaban las llaves. Su cara se tornó de color rojo intenso y sintió una oleada de vergüenza mezclada con confusión y enfado. No sabía a cuál de aquellas emociones debía hacer caso primero.

 

-  No recuerdas nada de anoche, ¿verdad? - pregunto ella

 

-  Si te soy sincero... solo te recuerdo a ti. Y lo que sentí hablando contigo – dijo esperando

apaciguar su enfado.

 

-  Ya...bueno. Creo que nos pasamos con las rondas – sonrió finalmente ella. - La verdad es

que te estaba esperando...

 

-  No entiendo nada... - dijo Miguel con la mente perdida

 

-  Ayer me contaste tu plan... así que sabía que vendrías por aquí tarde o temprano. – contestó Ariadne

 

-  Rememorar el viaje con mi padre en moto por Navarra... – contestó Miguel pensando en alto... – Tal vez hablé demasiado ayer – se ruborizó pensando en todo lo que podría haber dicho ayer y no recordaba.

 

-  ¿Por qué motivo cambiamos las motos? – Dijo Miguel mientras miraba la suya aparcada en aquel lugar.

 

-  No nos las cambiamos. Cuando desperté intercambié las llaves... supongo que quería volver a verte y no se me ocurrió mejor manera...- contestó Ariadne nerviosa mientras una media sonrisa se alzaba en su boca.

Dirígete al Castillo de Javier....